TESTIMONIO: TRATAMIENTO NO SE PUDO DIAGNOSTICAR – BEECHEII

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TESTIMONIO: TRATAMIENTO NO SE PUDO DIAGNOSTICAR

Laura Josefina León Cruz 41 años, Nuevo León.

Les quiero compartir mi historia y testimonio. Hace más o menos como 10-11 meses empecé a sentirme mal, sentía mucho cansancio, sentía mucho sueño y no tenía hambre. Me quedaba dormida donde sea y no era por estar desvelada. Yo creía que era por estrés o trabajo, ya que trabajaba mucho. 

Pasaron los meses y empecé a bajar de peso, pero no sentía hambre, y después me empezaron a doler las piernas, mucho, como un calambre. Yo pensaba que era por el frío. Pasó aún más tiempo y me salieron unos granitos tipo varicela. Estos granitos comenzaron a crecer y se reventaban. Fui al doctor, me dio tratamiento y me inyectaron metafona porque creían que era una infección en la piel, esto me salió en la parte delantera del chamorro.

Hice lo que la doctora me dijo pero pasaron 15 días y las ulceras crecían y se juntaban y se hacían ulceras muy grandes. Me mandaron con otro doctor y ya tenía nueve úlceras. Una de éstas me salió en una cicatriz y se formó una ulcera de 15 por 6 cm. Me mandaron con otro especialista y éste me recetó otro medicamento porque pensó que es vasculitis, me volvió a cambiar de medicamento y después del tratamiento seguí peor. Fui con otro doctor y me pidieron muchos estudios, entre ellos una biopsia para ver si no era cáncer. Al cabo de un tiempo me mandaron con una reumatóloga y me dijeron que el tratamiento iba a ser largo, costoso y doloroso y me mandaron quimioterapia. La reumatóloga me dio una orden de carácter urgente, me subieron las dosis de los medicamentos y posteriormente acudí con otros doctores que me dijeron que siga con dicho tratamiento.  Me recetaron medicina nuclear y muchos otros estudios.

A las dos semanas de regresar a mi casa dejé de ver, y me empezaron a doler mucho más las heridas, ya no podía caminar, me inflamé las piernas y los pies. Fui a urgencias por los dolores y al llegar los doctores empezaron a apurarse y me hicieron estudios. Salí con la glucosa en 876 y presión alta. Me estabilizaron y me internaron con un catéter central, me hacían análisis de sangre cada dos horas y terminé tomando 15 medicamentos. Me comenzó una diarrea desesperante y se me barrió la flora intestinal, por lo que me mandaron más medicamentos. Una dermatóloga me dijo que era importante que yo fuera al psiquiatra para estar consciente porque a lo mejor hasta dentro de 24 meses podría empezar a sanar.

Al ver que las heridas no me cerraban me hablaron de un nuevo tratamiento, y me tuvieron que internar. Tuve anemia y me hacían transfusiones, Luego tenía 8 de anemia y me seguían haciendo transfusiones. Dejé de caminar y no tenía fuerzas ni para levantar una mano, dependía al 100% de la gente y el dolor continuaba muy intenso.

Sin conciliar el sueño, me enviaron a mi casa. Ya no tenía ni voz. Me hicieron estudios para ver si no tenía una trombosis. Sentía un dolor intenso en las pantorrillas. Seguía insistiendo a los médicos que encontraran algo, pero en vez de eso me dieron incapacidad permanente. Estaba en mi casa sin poder trabajar teniendo que depender completamente de los demás.

Un día mi hermano me habló de los productos BEECHEII, me trajo los productos y los empecé a tomar y a la semana ya no tenía diarrea y me empezaron a dar ganas de comer. A los 15 días me pude comenzar a sostener, precisamente al mes de salir del hospital. Yo había salido el 31 de julio del hospital, y el 29 de agosto (al mes), cuatro úlceras estaban a punto de cerrar. Los doctores se preguntaban como era posible que en un mes se hubieran cerrado completamente las úlceras. En ese tiempo había acudido a cirujanos, reumatólogo, dermatólogo, gastroenterólogo y nunca dieron con un diagnóstico. Primero dijeron que era vasculitis, después gangrena leprosa, por último, la enfermedad de Kron, no sabían que tenía.

Empecé a tomar la miel y el polen y a la semana empecé a notar cambios. Al mes cuatro úlceras ya se me habían cerrado. Me daba miedo ponerme la miel directamente en las úlceras, por lo que empecé con muy poquita. A tres meses de salir del hospital ocho heridas ya se habían cerrado. Estoy muy impactada ya que lo viví directamente. Mis úlceras se habían hecho pozo y escuchaba hablar a los médicos de injertos. Pero no hubo necesidad, se regeneró el músculo. Tengo cicatrices, pero ya camino. Siento energía y aún tengo una herida abierta. Ya no uso silla de ruedas, me siento muy, muy bien. Le tenía mucho miedo al IMSS, su tiempo de recuperación estimada era de 24 meses y en cinco meses mis heridas estaban ya a punto de cerrar. Los más contentos eran mis hijas y mi esposo. Doy gracias a Dios por estos productos. En ocasiones somos incrédulos, pero sí funcionan el polen y la miel de melipona.

Ya estoy dada de alta. El polen y la miel de melipona me sirvieron mucho, mucho, mucho. Quería compartirles mi testimonio porque lo viví, el poder volver a caminar, el querer caminar y caminar y caminar. Es muy triste estar atado a una cama y a una silla. Realmente recomiendo estos productos, ya que ponerlo en las heridas hizo que cicatrizaran, incluso me hablaban de seis quimios, en ese tiempo solo me dieron dos, porque ya no hubo necesidad de más.

Esta es la más grande. Ahí puedes apreciar lo grande y muy profunda que estaba, no hubo necesidad de injertos. Ayer me dieron de alta. Gracias a esta miel y polen. Estoy más que feliz… inmensamente agradecida con Dios y con ustedes por distribuir tan excelente producto. 

Todos estamos muy contentos, mi esposo, hijas hermanos. 

QUERÍA COMPARTIR MI TESTIMONIO, DE VERME EN CAMA, INCAPACITADA PARA CAMINAR, COMER Y LA ALEGRÍA DE PODER ABRAZAR A LOS MÍOS.

LOS PRODUCTOS DE BEECHEII FUNCIONAN.